En toda la capital el número pasó de 27 en 2003 a 58 hoy. Para el próximo año está previsto el ingreso de tres complejos de este tipo.

Sólo dos helipuertos existían en el naciente barrio financiero de El Golf hace diez años, ubicados en los edificios WTC de Santiago y la torre de Quiñenco. Una década más tarde, con la consolidación del distrito y su expansión hacia Nueva Las Condes, el número de terminales para helicópteros se ha multiplicado casi por cuatro, según un estudio de la consultora inmobiliaria NAI Sarrà.

Los edificios que cuentan con terminales para helicópteros, como Titanium, que es el más alto de la capital, a 200 metros de altura y es doble, son más cotizados por los ejecutivos.

Además de los ya mencionados, el recuento de inmuebles con esta infraestructura incluye a los edificios CCU, Titanium La Portada e Isidora 3000, en el barrio El Golf; mientras que en Nueva Las Condes se emplazan tres: Huidobro, Apoquindo 5400 y CorpGroup.

Según Torsten Richter, sub gerente de Desarrollo de Negocios de la consultora, la expansión de estas instalaciones en la capital responde a que ésta, al igual que otras grandes ciudades del mundo, como Sao Paulo o Nueva York, “sufre congestiones vehiculares, por lo cual este medio ha ido en aumento. Además, el tiempo es un bien escaso, y las grandes empresas utilizan cada vez más este medio de transporte para realizar sus negocios con mayor efectividad, o bien, es utilizado para viajes a la montaña o viñas en la zona centro del país”.

El resto de la ciudad

La expansión de los helipuertos no sólo se ha dado en el distrito financiero, sino que se replica en el resto de la ciudad, siempre siguiendo a los barrios comerciales. Según datos de NAI Sarrà, hace diez años en Santiago había 27 edificios con helipuertos y en la actualidad son 58.

Hoy la realidad muestra que no sólo las edificaciones premium de El Golf o Nueva Las Condes pueden tener la funcionalidad de permitir el aterrizaje de estas aeronaves.

Recintos clase B/B+ también acogen estos terminales. Entre éstos figuran los edificios Minvest, de Gildemeister, y Marriott en Las Condes. Mientras que en Santiago Centro son nueve los edificios de esta categoría que se suman a la lista: las torres de Sonda, Banco Santander, el ex Banco Exterior, Interamericana, el ex banco Santiago, el corporativo de la Mutual, el GAM, la Cancillería-Hotel Carrera y por último, MetLife.

Providencia, en tanto, tiene dos edificios que disponen de helipuerto, las torres Santa María y la corporativa de Telefónica.

En todo caso, Torsten Richter explica que Santiago aún dista en densidad y cantidad de este tipo de instalaciones respecto de otras grandes ciudades de la región, “no obstante se acerca a ellas cada vez más”, señala.

Proyecciones

Las estimaciones de la firma apuntan que con la entrada de nuevos edificios, programados para 2014 y 2015, las construcciones con esta prestación llegarán a 61. Esto con el ingreso de los proyectos Moneda Bicentenario, en Santiago Centro; Génesis, en Nueva Las Condes; y, finalmente, Nueva Santa María en Providencia.

En todo caso, se espera que haya un menor crecimiento de estos terminales, producto del menor ritmo de desarrollo de proyectos de oficinas. “En los últimos años la entrega de nuevos helipuertos se frenó un poco. Hoy en día estamos viendo un crecimiento regresivo en este segmento de la industria inmobiliaria comercial”, dice Richter.

Los números de este último segmento confirman la tendencia. Si para lo que queda de 2014 se espera el ingreso de 300 mil m2 de oficinas, dicha estimación baja casi 100 mil m2 durante la primera mitad de 2015 (ver gráfico). “Si no hay edificios en producción, entonces no hay lugar para instalar helipuertos”, enfatiza.

Respecto a la viabilidad de construir un helipuerto en un edificio preexistente, Jaime Sarrà, director general de la consultora, indica que “es ideal que los helipuertos sean considerados en el programa arquitectónico original del edificio”, aunque hay casos donde esto ha sucedido, como el mismo Quiñenco o la Clínica Las Condes.

 

Los beneficios de tener un helipuerto

El hecho de que un edificio cuente con helipuerto aumenta el valor del mismo en todo aspecto, aseguran en NAI Sarrà. "No sólo debido a que se pueda llegar por aire en caso de emergencia, sino también por la operatividad (ahorro de tiempo) y seguridad que entregan", comenta Torsten Richter.

Para el desarrollador de un edificio de oficinas, el precio adicional para la construcción de un helipuerto -tomando en consideración el valor total del inmueble - es marginal. El costo de construcción de un terminal, cuyas dimensiones aproximadas son de 500 m2, sería cercano a los $ 130 millones (5.416,66 UF/ 10,83 UF por m2) más IVA, lo que es marginal en comparación con el valor total de un edificio clase A/A+, que incluyendo el terreno, puede superar el millón de UF, añade el ejecutivo.

En tanto, para los clientes el disponer de un recinto de este tipo significa un plus bajo todo punto de vista, indican en la consultora.


 


Diario Financiero - 9 de Septiembre 2014